Por: Bianca Lizbeth Pérez Morales
Enero 2010
Joven indeciso, que vagas por la vida con toda tú fe, ya perdida, con todos tus valores pisoteados por errores que poco a poco, sabes te cobrara el destino.
No puedes entender porque tu reflejo es tan diferente, porque caminas por el mundo manteniendo una sonrisa, animando corazones quejumbrosos y al mismo tiempo haciendo tanto daño. Tratando tan solo de existir y no de vivir.
Acaso crees, que: ¿lo que llevas, es vida? Tus lágrimas ya tan solo me dan risa. Tu falsa hermosura es tan falsa como la bondad que dicen refleja tu alma. Tu amor al prójimo, no es mayor al amor por ti mismo, ni mayor a tu egoísmo.
¿Por qué haces lo que no anhelas? ¿Por qué te pisoteas a ti mismo? ¿Dónde quedaron tus sueños? ¿Por qué murió en ti el optimismo?
Dime: ¿Qué te ha faltado? Gracias a Dios, estas sano, tienes madre y hermanos, conoces de la vida mucho más que cualquiera a tus años, la ignorancia nunca te ha alcanzado y tus capacidades se te han premiado.
Educación, familia, amigos, amor y religión.
Factores que te rodean día a día y que llenan de temores tus decisiones.
Sé que no buscas lastimar, que el perdón siempre ha sido tu pilar y que el rencor jamás conocerás.
Pero aprende a vivir teniendo alegrías las cuales compartir, buscando un cimiento por el cual luchar y una base muy fuerte que nunca dejes aplastar por alguien más.
Confía en ti mismo, pon en marcha un plan, recupera la fe y nunca dejes de creer, no existe en esta vida algo que te pueda vencer. Tan solo Dios tiene el poder.
No hay comentarios:
Publicar un comentario